El antiguo Parque de Canalejas, inaugurado en 1911, tuvo varios elementos arquitectónicos que embellecían este auténtico pulmón de Albacete, como es el caso de ese templete o kiosco, pero desgraciadamente desaparecieron en el transcurso del pasado siglo. Gracias a la tecnología actual y basándose en proyectos originales y fotografías antiguas, el diseñador gráfico y maquetista José Carlos Molina de las Heras recrea tres elementos arquitectónicos que se ubicaron en el parque por antonomasia de la capital y pueden ser conocidos hoy por las actuales generaciones.
En la segunda década del siglo XX se proyectaron otros dos elementos que embellecieron aquel espacio: una singular caseta modernista que se situaba junto a un estanque para disfrute de los ciudadanos, y un pozo destinado al abastecimiento, cuya principal función era alimentar de agua el estanque; ambas obras se construyeron entre los años 1912 y 1913, levantándose respectivamente una estructura después de la otra, proyectos ideados y llevados a cabo bajo la dirección del arquitecto municipal Daniel Rubio.
El parque también contaba con un pequeño kiosco que funcionaba como biblioteca popular, donde se prestaban libros que debían ser devueltos antes de marcharse del recinto, y se situaba próximo a la biblioteca que actualmente da al Paseo Simón Abril.

