La inversión ha sido aprobada por la Comisión Mixta que forman la Junta de Comunidades y la Iglesia Católica para la rehabilitación de bienes culturales eclesiásticos. Los fondos se suman a los otros 100.000 euros destinados el año pasado a la restauración de las grisallas de la sacristía del mismo templo, también validados por esa comisión.
Los trabajos se han centrado en la limpieza, consolidación y reintegración de la totalidad de los paños pictóricos, incluidas las bóvedas, así como en la limpieza y reparación de los elementos arquitectónicos del siglo XVI y en la restauración de las tres vidrieras situadas en la parte central del ábside poligonal.
La actuación ha permitido sacar a la luz las pinturas al temple barrocas de la bóveda estrellada que cubre la capilla mayor, que podrían datar del siglo XVIII. También se han recuperado unas pinturas murales ocultas bajo unos lienzos que, tras varias catas, se cree que pudieron rodear el primitivo retablo barroco.
El obispo ha agradecido al Gobierno regional un apoyo que ha hecho posible completar un proyecto iniciado en 2025 con las grisallas, y ha puesto en valor el trabajo de los especialistas y la importancia de conservar el patrimonio.
El restaurador Pablo Nieto y la arquitecta Ana Teresa García han explicado el proceso técnico y han avanzado que las obras podrían quedar concluidas en noviembre.

